Edición de una película de terror

Si quieres hacer tu propia película de terror para Halloween, o necesitas crear cualquier tipo de escena dramática, hay algo que no puedes olvidar: tensión y suspense.

A continuación te ofrecemos nuestros diez mejores consejos para dirigir películas terroríficas:

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  1. Piénsate las escenas
    Intenta dividir la historia en escenas. Piensa en cada escena como si fuera una historia propia con una presentación, un argumento y un final. La duración de una escena puede variar, pero en la mayoría de películas de Hollywood las escenas duran entre uno y tres minutos de media. Cada escena debe iniciarse indicando al espectador dónde está y qué está ocurriendo, y finalizar con algo que ha cambiado. De esta forma, la historia general irá progresando con cada escena.


  2. Sincronízate con la música
    En una escena en la que el diálogo no es esencial, añade música de fondo a la línea de tiempo y, a continuación, sincroniza la toma con la música. Intenta cortar al finalizar un compás. De esta forma, a medida que vayas creando tensión en la música, el ritmo de la edición también quedará estructurado.


  3. Saca al protagonista de la imagen
    Deja que la audiencia descubra cosas que el protagonista no sabe y así, cuando nuestro héroe se mueva despreocupado, la tensión de la escena aumentará. Un granjero que corta el maíz no supone ninguna tensión, pero si el espectador sabe que un peligro acecha en el maizal, cada movimiento que acerque al granjero hacia el peligro supondrá un aumento en la tensión y dramatismo.


  4. (Expandir)
    Vigila el ritmo
    Utiliza la duración de los cortes y la naturaleza de las acciones para crear cambios de ritmo dentro de la escena. Cuanto más acción haya en una escena, más cortas deberán ser las tomas, incluso de un segundo o menos, para no romper el ritmo. Sin embargo, en escenas con mayor tensión y drama, disminuye el ritmo y utiliza tomas más largas.


  5. El secreto está en una buena interpretación
    Para hacer una película de terror no hace falta mostrar cosas horrorosas. Se trata más bien de ver la reacción de la gente y de que el espectador imagine lo que está a punto de pasar. Un velociraptor por sí solo no es aterrador. Los espectadores no se esconden detrás del sofá cuando ven un documental sobre dinosaurios. Por tanto, si quieres provocar miedo, muestra más a la víctima y menos al monstruo.

  6. Aprende de Tesis
    En la película Tesis no se muestra en la práctica ninguna escena violenta. Los malos no aparecen en pantalla ni hay escenas sangrientas; toda la fuerza de la película está en la edición. Aunque fue una de las primeras obras de este joven director, ha quedado como una verdadera obra de arte de la edición.


  7. (Expandir)
    Utiliza el sonido
    No te olvides de la pista de audio. Ofrece al espectador varios efectos de sonido y deja que imagine el resto. Mostrar un asesinato en pantalla puede resultar incluso de mal gusto, especialmente si tu disfraz de hombre lobo no está muy conseguido. A veces una sombra reflejada en un muro y unos efectos de sonido adecuados pueden hacer que un asesinato resulte mucho más efectivo (y barato).


  8. Quédate cerca
    Los primeros planos no sólo permiten reflejar con más detalle el miedo y la ansiedad del actor, sino que también evita que el espectador se distraiga con lo que pasa alrededor. Una toma de los dedos del actor mientras abre una puerta o de su cara mientras se acerca por la esquina mantendrá en vilo al espectador ya que se preguntará qué está pasando fuera del encuadre.


  9. Haz que parezca que todo ha pasado
    Todos lo hemos sufrido: se crea una gran tensión mientras el héroe busca algo que ha provocado un ruido en una habitación oscura y nos relajamos al ver un gato que sale maullando. La tensión se rompe y todos piensan que ha pasado el peligro.


  10. Dales lo que se merecen
    ...Y es entonces cuando aparece el monstruo. Justo cuando todo el mundo pensaba que se había acabado, el director experimentado da el toque de gracia. Una toma muy corta, bastará con una fracción de segundo combinada con un efecto de sonido o una música que arranca a todo volumen, y el espectador saltará de su asiento.